POESÍA1(7mo POEMA)

LA DAMA DE LAS PERLAS

Yo he visto perlas claras de inimitable encanto,

de esas que no se tocan por temor a romperlas;

pero sólo en tu cuello pudieron valer tanto

las burbujas de nieve de tu collar de perlas.

Y más, aquella noche  del amor satisfecho,

del amor que eterniza lo fugaz de las cosas,

cuando fuiste un camino que comenzó en mi lecho

y el rubor te cubría con un manto de rosas.

Yo acaricié tus perlas sin desprender su broche,

y las vi como nadie nunca más podrá verlas,

pues te tuve en mis brazos, al fin, aquella noche,

vestida  solamente con tu collar de perlas.

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POESÍA1(6to POEMA)

POEMA DE LA CULPA

Yo la amé, y era de otro, que también la quería.
Perdónala, Señor, porque la culpa es mía.

Después de haber besado sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa, pues no importa el castigo.

Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo,
mis labios están dulces por ese amor amargo.

Ella fue como un agua callada que corría…
Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.

Perdónala, Señor, tú, que le diste a ella
su frescura de lluvia y su esplendor de estrella.

Su alma era transparente como un vaso vacío.
Yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.

Pero, cómo no amarla, si tú hiciste que fuera
turbadora y fragante como la primavera?

Cómo no haberla amado, si era como el rocío
Sobre la yerba seca y ávida del estío?

Traté de rechazarla, Señor, inútilmente,
como un surco que intenta rechazar la simiente.

Era de otro. Era de otro que, que no la merecía,
Y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.

Era de otro, Señor. Pero hay cosas sin dueño:
Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.

Y ella me dio su amor como se da una rosa,
como quien lo da todo, dando tan poca cosa…..

Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
Ella no fue culpable, Señor….., ni yo tampoco!

La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella,
y me diste los ojos para mirarla a ella.

Toda la culpa es tuya, pues me hiciste cobarde
para matar un sueño porque llegaba tarde.

Sí, nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
y si es culpable un río cuando corre hacía el mar.

Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara,
que sería un pecado mayor si no la amara.

Y, por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella,
que tú, que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,

tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
tú también la amarías, si pudieras ser hombre!

POESÍA1(5to POEMA)

POEMA DE LA ESPERA

Yo sé que tú eres de otro. Y, a pesar de eso,
espero. Y espero sonriente, porque yo sé que un día,
como en el amor el último vale más que el primero,
tu tendrás que ser mía.

Yo sé que tú eres de otro, pero eso no me importa,
porque nada es de nadie, si hay alguien que lo ansía,
y mi amor es tan largo, y  la vida es tan corta,
que tendrás que ser mía.

Yo sé que tú eres de otro, pero la sed se sacia
solamente en el fondo de la copa vacía;
y, como la paciencia puede más que la audacia,
tú tendrás que ser mía.

Por eso, en lo profundo de mis sueños despiertos,
yo seguiré esperando, porque sé que algún día
buscarás el refugio de mis brazos abiertos,
y tendrás que ser mía.

POESÍA1(4rto POEMA)

 NOCTURNO VIII

Aquí,solo en la noche, ya es posible la muerte.
Morir es poca cosa si tu amor está lejos.

Puedo cerrar los ojos y apagar las estrellas.
Puedo cerrar los ojos y pensar que ya he muerto.

Puedo matar tu nombre pensando que no existes.
Ahora, solo en la noche, sé que todo lo puedo.

Puedo extender los brazos y morir en la sombra,
y sentir el tamaño del mundo en mi silencio.

Puedo hacerte llegar mojada de rocío,
como un sabor de entrega en el fondo de un beso.

Puedo cruzar los brazos mirándote desnuda,
y navegar por ríos que nacen de tu sueño.

Sé que todo lo puedo porque la noche es mía,
la gran noche que tiembla de un extraño deseo.

Sé que todo lo puedo, porque puedo olvidarte:
Sí. En esta sombra, solo, sé que todo lo puedo.

Y ya ves : me contento con cerrar bien los ojos,
y apagar las estrellas y pensar que me he muerto.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

POESÍA 1(2do POEMA)

POEMA DEL REGRESO

Vengo del fondo oscuro de una noche implacable,
y contemplo los astros con un gesto de asombro.
Al llegar a tu puerta me confieso culpable,
y una paloma blanca se me posa en el hombro.

Mi corazón humilde se detiene en mi puerta,
con la mano extendida como un viejo mendigo;
y tu perro me ladra de alegría en la huerta,
porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.

Al fin creció el rosal aquel que no crecía
Y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:
Yo también he cambiado mucho desde aquel día,
pues no tienen estrellas las noches del destierro.

Quizás tu alma está abierta tras la puerta cerrada;
pero, al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mírame dulcemente, sin preguntarme nada,
y sabrás que no he vuelto…porque estaba contigo.