POESÍA1(7mo POEMA)

LA DAMA DE LAS PERLAS

Yo he visto perlas claras de inimitable encanto,

de esas que no se tocan por temor a romperlas;

pero sólo en tu cuello pudieron valer tanto

las burbujas de nieve de tu collar de perlas.

Y más, aquella noche  del amor satisfecho,

del amor que eterniza lo fugaz de las cosas,

cuando fuiste un camino que comenzó en mi lecho

y el rubor te cubría con un manto de rosas.

Yo acaricié tus perlas sin desprender su broche,

y las vi como nadie nunca más podrá verlas,

pues te tuve en mis brazos, al fin, aquella noche,

vestida  solamente con tu collar de perlas.

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POESÍA1(4rto POEMA)

 NOCTURNO VIII

Aquí,solo en la noche, ya es posible la muerte.
Morir es poca cosa si tu amor está lejos.

Puedo cerrar los ojos y apagar las estrellas.
Puedo cerrar los ojos y pensar que ya he muerto.

Puedo matar tu nombre pensando que no existes.
Ahora, solo en la noche, sé que todo lo puedo.

Puedo extender los brazos y morir en la sombra,
y sentir el tamaño del mundo en mi silencio.

Puedo hacerte llegar mojada de rocío,
como un sabor de entrega en el fondo de un beso.

Puedo cruzar los brazos mirándote desnuda,
y navegar por ríos que nacen de tu sueño.

Sé que todo lo puedo porque la noche es mía,
la gran noche que tiembla de un extraño deseo.

Sé que todo lo puedo, porque puedo olvidarte:
Sí. En esta sombra, solo, sé que todo lo puedo.

Y ya ves : me contento con cerrar bien los ojos,
y apagar las estrellas y pensar que me he muerto.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

POESIA1 ( 3er POEMA)

LA DAMA DE LA ROSA

Los que vieron la dama luciendo aquella rosa,
que era como el fragante coágulo de una llama,
no supieron decirme cuál era más hermosa:
si la rosa o la dama.

Los que vieron la dama llevar la flor aquella,
como un broche de fuego sobre su piel sedosa,
no supieron decirme cuál era la más bella,
si la dama o la rosa.

Cuando pasó la dama, fue un perfume su huella.
Nadie supo decirme si fue la flor, o ella,
la que dejó la noche perfumada.

Y yo, yo, que la tuve desnuda sobre el lecho,
Yo, que corté la rosa para adornar su pecho,
tampoco dije nada.

POESÍA 1(2do POEMA)

POEMA DEL REGRESO

Vengo del fondo oscuro de una noche implacable,
y contemplo los astros con un gesto de asombro.
Al llegar a tu puerta me confieso culpable,
y una paloma blanca se me posa en el hombro.

Mi corazón humilde se detiene en mi puerta,
con la mano extendida como un viejo mendigo;
y tu perro me ladra de alegría en la huerta,
porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.

Al fin creció el rosal aquel que no crecía
Y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:
Yo también he cambiado mucho desde aquel día,
pues no tienen estrellas las noches del destierro.

Quizás tu alma está abierta tras la puerta cerrada;
pero, al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mírame dulcemente, sin preguntarme nada,
y sabrás que no he vuelto…porque estaba contigo.

POESÍA 1

En una zona del prólogo en esta edición, el crítico, poeta y ensayista Virgilio López Lemuz afirma muy acertadamente lo siguiente acerca de la poesía de José Ángel Buesa:
” La obra de Buesa merece atención, mirada desprejuiciada de la realmente seria, porque no se trata de disimular lunares o agigantar virtudes y defectos, sino de advertir el sitio que ella ocupa en la evolución de la poesía cubana.”

POEMA DEL RENUNCIAMIENTO

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste…
Pasarás en silencio por mi amor, y al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte….y jamás lo sabrás.

Soñaré con el nácar virginal de tu frente;
Soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñaré con tus labios desesperadamente,
soñaré con tus besos y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca….y jamás lo sabrás….

Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos…..y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
-el tormento infinito que te debo ocultar-,
te diré sonriendo:«No es nada….Ha sido el viento.»
me enjugaré la lágrima….¡y jamás lo sabrás!